| TODOS TIENEN QUE LEER ESTO Y HACER QUE SUS HIJOS, SOBRINOS, LO LEAN TAMBIÉN!!!!!! | ||||
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Se conectó con su nombre en pantalla: Dulzura14. Revisó su lista de amigos y vió que Meteoro123 estaba enganchado. Ella le envió un mensaje instantáneo: Dulzura14: Hola. Qué suerte que estás! Pensé que alguien me seguía a casa hoy. Fue raro en serio! Dulzura14: Claro que sí. RISA. Creo que me lo imagine porque no vi a nadie cuando revisé. Meteoro123: A menos que hayas dado tu nombre online. No lo hiciste, verdad? Dulzura14: Contra las Avispas del Sagrada Familia. RISA. Sus uniformes son un asco! Parecían abejas. RISA Dulzura14: Somos los Gatos con Botas. Tenemos garras de tigres en las camisetas. Son chulísimas… Meteoro123: Juegas adelante? Dulzura14: No, juego en defensa. Me tengo que ir. Tengo que hacer los deberes antes de que lleguen mis padres. No quiero que se enfaden. Chao! Meteoro123: Seguimos más tarde. Chao Mientras... * Su nombre: Verónica C Ella se lo había contado todo en conversaciones online. Ahora tenía suficiente información como para encontrarla. Verónica no contó a sus padres sobre el incidente al regreso del parque. No quería que armaran una escena y que le impidieran volver caminando de los partidos de hockey. Los padres siempre sobreactúan y los suyos eran los peores; le hacía desear no ser hija única. Quizás si hubiera tenido hermanos sus padres no hubieran sido tan sobreprotectores. Para el jueves Verónica ya había olvidado que la seguían. Su partido estaba en plena acción cuando de repente sintió que alguien la observaba. Entonces recordó. Miró desde su puesto para ver a un hombre observándola de cerca. Estaba inclinado contra la valla en la tribuna y sonrió cuando lo vió. No parecía temer y rápidamente disipó el miedo que sintió. Después del partido, él se sentó en una de las gradas mientras ella hablaba con el entrenador. Ella notó su sonrisa otra vez cuando pasó a su lado. Él saludó con la cabeza y ella devolvió la sonrisa. Él vio su nombre en la parte de atrás de la camiseta. Sabía que la había encontrado... Silenciosamente caminó a distancia segura tras ella. Era muy poco hasta la casa de Verónica, y cuando vio donde vivía volvió pronto al parque a buscar su coche. Ahora tenía que esperar. Decidió comer algo hasta que llegó la hora de ir a casa de Verónica. Fue a un lugar de comida rápida y se sentó hasta que fuese la hora. Verónica estaba en su cuarto, más tarde esa noche, cuando oyó voces en la sala. "Verónica, ven", llamó su padre. Sonaba molesto y ella no imaginaba por qué. Entró a la sala y vió al hombre del parque en el sofá. Cuenta a otros sobre esto para que también estén seguros. "Lo prometo!". Esa noche, Verónica y sus padres agradecieron a Dios por protegerla de lo que pudo ser una situación trágica. |







Tras dejar sus libros en el sofá ella decidió tomar un bocadillo y meterse online. 





















